Unidad de Inteligencia en las Fundaciones corporativas

EL PORQUÉ DE LAS FUNDACIONES CORPORATIVAS

 

La razón de ser de las fundaciones en el ámbito corporativo hay que buscarlo en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa, pues se emplean como instrumentos de la misma persiguiendo lograr sus cuatro objetivos:

(1) contribuir a la sociedad de forma éticamente correcta,
(2) unir las expectativas sociales de la corporación,
(3) gestionar responsablemente el poder y la influencia de la corporación en la sociedad
(4) perseguir metas que proporcionen beneficios a largo plazo a la sociedad y a la empresa (el “triple resultado”: en las dimensiones social, económica y medioambiental).

 

OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE (CC BY)

Esto explica, en parte, su auge en las últimas décadas, especialmente desde la Ley de Fundaciones de 1994 (fuente: Estudio de la AEF de 2011), con un 70% adscritas a protectorados autonómicos, si bien con distintas dimensiones.

Como indica la Asociación Española de Fundaciones (AEF, comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible) en su excelente página web, se trata de un sector joven, pues casi la mitad de las fundaciones se ha creado entre 2003 y 2019 .

Las fundaciones corporativas están logrando así “enganchar” a más y más personas voluntarias en base a una adecuada comunicación de sus fines, de su impacto social, y de una profesionalización de su colaboración a través de formación del voluntariado.

El Estado, consciente de que no puede llegar a todas las coberturas sociales, promueve las fundaciones a partir de su fiscalidad: se les aplica la Ley 49/2002, de 23 de diciembre (y reformada en 2014), del régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.

La opción por este régimen fiscal exige a las fundaciones que demuestren:

  • cumplir los requisitos de la Ley ante Hacienda, y
  • elaborar rigurosamente las Cuentas Anuales presentadas ante los Protectorados de Fundaciones.

EL GOBIERNO CORPORATIVO DE LAS FUNDACIONES

Entendemos por Gobierno Corporativo el “conjunto de mecanismos de control interno y externo que reduce los conflictos de intereses entre los administradores y los accionistas originados por la separación entre propiedad y control” (Informe AEF-PCW).

CC BY

Se establece en base a una serie de Normas y políticas corporativas que regulan las relaciones entre los principales órganos de gobierno de la compañía, así como los derechos y deberes de cada uno de ellos:

  • el consejo de administración,
  • la junta directiva
  • y los accionistas.

Pero en las fundaciones:

  1. No hay accionistas.
  2. El protectorado solo realiza un cierto control administrativo externo (con régimen autonómico),
    el patronato ejerce a la vez funciones de representación y de Órgano de Gobierno,

por lo que es difícil establecer mecanismos que eviten el conflicto entre los intereses de las partes.

RIESGOS Y VULNERABILIDADES DE LAS FUNDACIONES

Los riesgos y vulnerabilidades que presento a continuación son resueltos por la mayoría de las fundaciones corporativas de ciertas dimensiones gracias al apoyo de departamentos centrales de la corporación, pero en su realización se pierden sinergias y eficiencia pues no entra en el BAU (Business As Usual) de la compañía:

  • Dificultad en la planificación estratégica de proyectos dentro de los fines de la fundación.
  • Dificultad en analizar la sostenibilidad en las líneas de acción.
  • Dificultad en optimizar la inversión de recursos frente al impacto social esperado.
  • Dificultad en prever tendencias en la demanda social.
  • Riesgos físicos y legales en la gestión del Patrimonio.
  • Riesgos físicos y legales para su personal y para terceros (beneficiarios o no).
  • Riesgos de reputación al evaluar el posible resultado de las operaciones.
  • Riesgos de reputación al seleccionar la contraparte en proyectos de cooperación, (especialmente si son internacionales).

    CC BY

  • Riesgo de blanqueo de capitales: Según la Ley 10/2010, de 28 de abril, de Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo, las fundaciones son sujetos obligados, y según artículo 39 de la misma ley, las obliga a aplicar una serie de medidas, entre las que se encuentra la de “ llevar y conservar registros con la identificación de todas las personas físicas o jurídicas que aporten o reciban a título gratuito fondos o recursos de la fundación”.

Sin embargo, ni la Ley ni su Reglamento de 2014, concretan los procedimientos para tomar las medidas necesarias para controlar sus actividades y la aplicación de sus fondos:

“el Reglamento precisa que cuando resulte inviable la identificación individualizada de las personas que reciban fondos, se procederá a su identificación como colectivo, debiendo en este caso identificar también a las contrapartes y colaboradores del proyecto de que se trate. Y establece un umbral mínimo de identificación de las personas que entreguen fondos en 100 euros.” Esto acaba con las prácticas de las donaciones anónimas, y hace que prácticamente haya que identificar a todos los donantes.

En cuanto a la elección de las personas de los órganos de gobierno, exige que sean “idóneas”, “honorables”, y con “adecuada trayectoria profesional”, por lo que tendrán que describir forzosamente algún código de buen gobierno para justificarlo.

Pueden consultar el Código de Patronos  compendio de la legislación que aplica en el gobierno de la Fundaciones españolas (actualizado a septiembre de 2020), y cuyo enlace indico a través de la AEF, pues merece la pena ver la restante documentación disponible.

NECESIDADES QUE JUSTIFICAN UNA UNIDAD DE INTELIGENCIA

Además de todas las razones mencionadas en riesgos y vulnerabilidades, tenemos una fundamental: la necesidad de redactar una correcta Memoria de Sostenibilidad transparente y rigurosa, que contribuya a demostrar los valores perseguidos por la marca corporativa que la respalda.

Estructura del Global Reporting Initiative, GRI STANDAR (CC BY-SA)

El estándar de referencia para el reporte de las actividades es el GRI («Global Reporting Initiative») , en su versión GRI STANDAR,  evolución del GRI-G4, que entró en vigor en junio de 2018, y cuya estructura es la se ve en la imagen (véase fig. extraída del “Spanish GRI-101 Foundation»).

Este amplio estándar cubre las principales áreas que deben ser reportadas a los “stakeholders” de las corporaciones, cubriendo la triple dimensión de resultados, y las principales vulnerabilidades que se le pueden presentar al obtenerlos:

  •  Corrupción (incluida en el apartado de economía),
  •  Reclamaciones en varias dimensiones, …

Por todo ello, es necesario revisar la necesidad de crear una Unidad de Inteligencia en las Fundaciones corporativas, cuyos objetivos se podrían resumir en:

  • Mejora de la Gobernanza, de la toma de decisiones y del “compliance”, tanto a nivel estratégico como táctico.
  •  Crecimiento del Impacto Social.
  •  Crecimiento de la notoriedad de la marca corporativa de la fundación.
  •  Mejora de la Seguridad en sus operaciones.

Y cuya estructura podríamos resumir en estas áreas de actuación:

Estructura funcional de una Unidad de Inteligencia propuesta por el autor (CC BY-SA)