CC BY Onda Gavilán

Analizando cómo podemos expresar emociones con el sonido de nuestra voz, en una época donde cada vez tenemos más chatbots que vocalizan instrucciones, contact centers que automatizan las respuestas más frecuentes, o dispositivos para ebooks que nos leen un documento en otros idiomas, me surgió la pregunta: ¿la tecnología de hoy es capaz de competir con la voz de un locutor/a profesional?

Son grandes los avances conseguidos por la tecnología que proporcionan accesibilidad a personas con discapacidad visual. Sin embargo, parece que de momento, no es factible para numerosas aplicaciones. Quizá la principal dificultad para la tecnología estriba en que los textos apenas proporcionan señalización sobre la entonación que el tema tratado y su contexto , debería tener. Hablé con Luisa Gavilán, fundadora de Onda Gavilán, y me aclaró que desde un punto de vista de la prosodia, las variaciones de tono, intensidad y duración de la onda sonora permitirán controlar la entonación, el acento, y el ritmo, y esa información hoy por hoy, no se recoge en los documentos.

Mucho se ha escrito sobre “la influencia de las emociones en el sonido de la voz”, y cómo nuestro estado de ánimo se plasma en la voz. Pero el largo periodo de formación que realiza un profesional de la locución es, justamente, para desarrollar la capacidad de manejar las emociones en favor de transmitir, con naturalidad y fluidez, las que requieren el mensaje que va a vocalizar.

¿Qué vamos a sentir si escuchamos una persona periodista dando cifras de fallecimientos y contagios de la pandemia en un telediario, con la entonación de un comentarista de partidos de fútbol? ¿Cómo vamos a reaccionar si la convocatoria de un evento importante de nuestra empresa es comunicada sin entusiasmo, ni confianza, ni credibilidad? ¿Vamos a regalar un osito de peluche cuentacuentos con voz metálica y cibernética?

Finamente, Luisa Gavilán añadió que el propósito de su empresa de locuciones, es justamente “lograr empatía : se trata de recoger el insight del mensaje que queramos transmitir, y aplicar a nuestra voz las emociones requeridas para conseguir el objetivo propuesto en los oyentes”.